Mi historia.

Me llamo Laura y soy autodidacta.

Desde siempre veo belleza en lo cotidiano, y eso me inspira, me transporta y me conecta.

La intuición, la curiosidad por cualquier expresión artística y la perseverancia son características muy mías; eso unido a la paciencia activa y una constante evolución profesional y personal, me ha permitido alcanzar  las herramientas necesarias para hacer realidad todo lo que proyecto. En mis inicios, el no tener una etiqueta académica artística me daba inseguridad, pero con los años y la experiencia, todo ha ido tomando forma y encajando,  moldeando una personalidad polifacética, que me ha permitido encauzar toda la creatividad. Sólo desde ahí puede brotar en libertad el proceso creativo. En ocasiones me pregunto por qué me dedico a esto, y rápidamente encuentro la respuesta: mi trabajo es mi vocación. Sé que este es mi lugar, y soy feliz con lo que hago.


La vida es una inversión circular, un continuo movimiento y aprendizaje que nos invita a ser flexibles, adaptarnos, observar, analizar, y conceptualizar.


Me encantan los retos, y disfruto manejando los elementos del proceso de producción creativa para encajarlos en armonía. El escenario, el espacio y los objetos; la composición, los colores y las texturas. Las formas. La iluminación, el audio y la música. Piezas que encajan sin esfuerzo, que se ensamblan para crear un impacto visual, transmitir emociones y explicar una historia propia.

Un proceso guiado por la intuición y el equilibrio que solo puede entenderse desde la calidad en las relaciones personales. El camino del éxito no se recorre en solitario, sino en la compañía de una red de profesionales experimentados, resolutivos y con carisma. Las mismas necesidades que deben regir la relación con el cliente: apuesto por una comunicación clara, fluida y directa que me permita entender todo lo que significa su marca o producto y así poder imprimir al proyecto toda la singularidad que merece.